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DIVORCIO

El matrimonio es el acto contractual regulado en los artículos 129 y siguientes del Código Civil (CC) por medio del cual dos (2) personas, con 14 años o más, ante un juez civil, notario o mediante celebración litúrgica en iglesia católica, declaran que quieren unirse para cumplir unos fines consistentes en vivir juntos en un mismo lugar y bajo un mismo techo, procrear, socorrerse y auxiliarse mutuamente.

En la salud y en la enfermedad, la riqueza o la pobreza y hasta que la muerte los separe

Sin embargo, por más ideales y bonitas que sean dichas promesas, puede ocurrir que una o varias de estas no se cumplan y las partes se vean en la tarea de dar por terminado el vínculo contractual, social y afectivo que genera el matrimonio.

¿Cómo se hace un divorcio?

Esa terminación se tiene que dar a través de un trámite el cual se denomina divorcio que, además contiene unas causales particulares para su realización ante el notario o juez de familia, y excepcionalmente al juez civil; dicho trámite se encuentra regulado en los artículos 42 de las Constitución Política, 154 y siguientes del Código Civil, 389 del Código General del Proceso y la ley 962 del 2005. A continuación, explicaremos los aspectos más relevantes en este procedimiento.

De manera abstracta, podemos definir al divorcio como un trámite jurídico en el que se pretende poner fin al vínculo matrimonial y que como consecuencia se den por terminadas las obligaciones existentes entre los cónyuges, se liquide la sociedad conyugal cuando no existan capitulaciones matrimoniales, y de ser pertinente, se establezcan los derechos y deberes entre los cónyuges y los hijos que estos hayan concebido. Sin embargo, Colombia tiene establecida en su Constitución Política, una especial protección a la familia, el cumplimiento de los fines matrimoniales, la unión entre los cónyuges, los derechos de los contrayentes y de los hijos.

¿Para poder iniciar un trámite de divorcio es necesario?

Se han establecido unas condiciones determinantes para llevar a cabo un divorcio.

1) Agotar el requisito de procedibilidad[1] – Conciliación extra judicial – salvo que se ignore el domicilio, lugar de habitación y del trabajo del demandado o se solicite previamente el decreto y práctica de medidas cautelares.

2) Encontrarse en una de las causales establecidas en los artículos 154 y siguientes del CC.

3) Contar con un apoderado judicial (Abogado).

4) Presentar la demanda ante el juez de familia, excepcionalmente ante un juez civil o la solicitud ante el notario, con este último siempre y cuando ambas partes estén de acuerdo.

Así las cosas, el requisito más importante y determinante al momento de llevar a cabo un divorcio, es la causal por la cual se va a promover el mismo. Principalmente, porque dependiendo de esa causal invocada, se va a determinar la competencia y el servidor público que puede conocer de este trámite.

Estas causales son:

1) Relaciones sexuales extramatrimoniales.

2) Grave e injustificado incumplimiento por parte de alguno de los cónyuges de los deberes que la ley les impone como padres  y como tales, por ejemplo, cuando dejan de tener relaciones sexuales entre ellos.

3) Ultrajes, trato cruel y maltratamientos de obra, es decir, aquellos actos donde uno de los cónyuges injuria, desprecia, ofende o menoscaba por acción u omisión o de palabra, al otro.

4) Embriaguez habitual de uno de los cónyuges.

5) Uso habitual de sustancias alucinógenas o estupefacientes, salvo prescripción médica.

6) Toda enfermedad o anormalidad grave e incurable, física o síquica, de uno de los cónyuges, que ponga en peligro la salud mental o física del otro cónyuge e imposibilite la comunidad matrimonial.

7) Toda conducta de uno de los cónyuges tendientes a corromper o pervertir al otro, a un descendiente, o a personas que estén a su cuidado y convivan bajo el mismo techo.

8) Separación de cuerpos, judicial o de hecho, que haya perdurado por más de dos años.

9) Consentimiento de ambos cónyuges manifestado ante juez, u autoridad competente.[2] De las anteriores, esta es la única causal que permite que el proceso de divorcio se adelante ante el notario.

Lo que permite concluir que, el divorcio no se puede realizar de manera unilateral por el simple hecho de no querer convivir con la otra persona, diferente a lo que ocurre en la unión marital de hecho.

Una vez se establezca la causal se podrá presentar la demanda ante el juez o la solicitud ante el notario, los cuales deberán determinar si las pruebas presentadas por las partes son suficientes para declarar probada la causal y posteriormente ordenar la terminación del vínculo matrimonial y de ser el caso ordenar:

1) Disolución y posterior liquidación de la sociedad conyugal.

2) Indemnización al cónyuge inocente.

3) Revocatoria de las donaciones que por causa de matrimonio se hubieren hecho al cónyuge culpable.

4) Forma en que se cuidarán a los hijos y la proporción en que cada uno de los cónyuges aportarán a los gastos de crianza de estos.

5) Titularidad de la patria potestad.

6) Pensión alimentaria en favor de uno los cónyuges.

7) Remisión de la sentencia a la autoridad correspondiente, en caso de haber existido algún delito.

En conclusión, el llevar a cabo un divorcio requiere del mayor respeto, comprensión y reflexión acerca de todas las posturas que tienen las partes involucradas en él. No es un procedimiento que se realice sin justificación alguna y es deber de los intervinientes buscar la manera de que sea lo menos doloroso y desgastante posible para todos.

Fecha de publicación 26 de oct. de 21

Autor: Andrés Vélez Saldarriaga, Abogado TEO Derecho Codificado.
Editor: Diego Trujillo, TEO Derecho Codificado


[1] Ley 640 de 2001, arts. 35 y 40.

[2] Portal de la Secretaría del Senado. Bogotá. www.secretariasenado.gov.co Senado. Recuperado el 26 de octubre de 2021 de http://www.secretariasenado.gov.co/senado/basedoc/codigo_civil_pr004.html#154

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